PAUTAS DE GESTIÓN PSICOLÓGICA PARA ESTUDIANTES DURANTE EL ESTADO DE ALARMA POR COVID-19

Tras siete semanas desde que se inició el estado de alarma sanitaria por el COVID-19, la población estamos observando cómo el funcionamiento general al que estábamos acostumbrados  hasta la fecha se encuentra aún a mucha distancia de ser recuperado. Uno de los efectos que la pandemia ha provocado se vincula con la necesidad de re-orientar el seguimiento del curso vigente y la adaptación en cuanto a contenidos, metodología y sistema de evalución para el último trimestre lectivo.

A pesar de que hay aún un nivel de incertidumbre respecto de cómo se va a resolver la finalización del presente año académico, las últimas comunicaciones del Gobierno Central indican que no se va a volver a las clases presenciales hasta septiembre, lo cual conlleva la realización del seguimiento académico abril-junio a través de plataformas on-line, como las videoconferencias). Para muchos alumnos, esta novedosa situación puede derivar en dificultades de organización, planificación y realización de unos hábitos de estudios compatibles con un rendimiento escolar adecuado y el mantenimiento de un estado emocional favorable, evitando la experiencia de signos elevados de frustración, baja motivación, estrés o preocupación a la hora de afrontar estas últimas semanas de clases.

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Con la finalidad de lograr un equilibrio entre el nivel de cumplimiento de las responsabilidades académicas y un adecuado grado en la gestión psicológica y psicopedagógica durante este periodo, se exponen a continuación una serie de orientaciones específicas imprescindibles para el colectivo de estudiantes, tanto  referido a población infanto-juvenil como adulta.

Recomendaciones esenciales para estudiantes

  1. En primer lugar, establecer rutinas y un horario de trabajo académico con antelación es fundamental, de modo que podamos planificar la cantidad de tiempo necesario para realizar todas las tareas y actividades pendientes diaria y semanales. Este tipo de previsión se plantea como una referencia general y, por lo tanto, puede contar con cierto carácter flexible aunque también es beneficioso que sea más o menos estable. Es también fundamental establecer periodos de descanso a fin de garantizar un rendimiento suficiente durante la franja de estudio. Puede seguirse el principio de diez minutos de descanso por cada hora trabajada.
  2. En la consecución de objetivos cabe adoptar un criterio realista (y no excesivamente exigente) a la vez que también es relevante plantearse las metas a corto plazo. Por ello un planning diario o semanal puede resultar más adecuado que uno mensual. Los primeros permiten mayor capacidad de ajuste o revisión y devienen más accesibles que los segundos.
  3. En lo referente a la gestión psicológica ante la aparición de emociones más desagradables como el estrés, ansiedad, frustración, baja motivación, etc., es necesario entender estas como un fenómeno natural, por lo que es importante normalizarlas y ser comprensivos con dichas experiencias.
  4. A veces un exceso de información e incluso, informaciones originadas por fuentes no fiables puede saturarnos y generar consecuencias nocivas como preocupaciones o miedos, ideas distorsionadas e irracionales. Es conveniente seleccionar muy bien los canales de información utilizados y limitar el tiempo dedicado a consultar “la última hora” sobre la evolución de la situación actual de la pandemia.
  5. A fin de lograr un ambiente que facilite el nivel de concentración para desarrollar las tareas de manera óptima, es imprescindible disponer de un lugar de trabajo fijo y lejos de potenciales distractores como ruidos o aparatos electrónicos que no sean necesarios para el trabajo en ese momento (móvil, tablet, TV, PC, consola, etc.).
  6. La salud emocional va muy ligada a la salud física, como apuntan muchas investigaciones. Aunque con las restricciones del confinamiento la práctica de ejercicio se ha visto limitada en algunos aspectos, son muy considerables las propuestas que las redes sociales e internet pueden ofrecernos para poder seguir dedicando una parte del tiempo diario o semanal a este tipo de actividades tan beneficiosas y necesarias. Máxime, si las circunstancias actuales conllevan adoptar un estilo de vida más sedentario al no poder desplazarnos fuera de casa.
  7. En determinados momentos, como se comentaba anteriormente, pueden aparecer  de forma natural momentos de ansiedad, agobio, preocupación, aburrimiento, frustración, etc. Lo adverso no es esto, sino la gestión que realizamos de dichos episodios. Ello tiene mucha relevancia por ejemplo en el tipo de alimentación que estamos siguiendo desde el inicio del confinamiento. Considerando lo comentado en el punto anterior, cabe prestar mayor atención al tipo de ingestas y alimentos que realizamos. Así, una recomendación útil puede ser plantearnos “si estamos comiendo emocionalmente o racionalmente”. El primer caso hace referencia a ingerir ciertos alimentos con la finalidad de paliar cierta sensación de ansiedad y suele presentar un carácter impulsivo, mientras que en el segundo caso no seda tal componente ansioso o emocional y la ingesta se encuentra más equilibada y está algo más planificada.
  8. La calidad del sueño es otro de los grandes factores que favorecen un rendimiento más eficiente en el desempeño académico. Por ello, dormir las horas suficientes, realizar una buena higiene del sueño (estableciendo un horario más o menos estable para ir a dormir y para levantarse, limitando el uso de la cama solo para dormir, regulando el consumo de sustancias estimulantes durante la segunda parte del día, etc.) y controlando el exceso de horas diarias delante de las “pantallas” devienen pautas esenciales a fin de facilitar un adecuado descanso nocturno.
  9. La promoción en la realización de actividades agradables diaria es otro de los aspectos fundamentales que permite generar una sensación de bienestar emocional y recompensa personal. A pesar de que en la situación actual se dispone de un mayor volumen de tiempo libre, es necesario planterase invertirlo en ocupaciones variadas para disminuir la sensación da baja productividad o de aburrimiento. Por ello, llevar a cabo actividades nuevas, así como variar de ocupación con cierta frecuencia reducirá la sensación de monotonía en el día a día.
  10. Finalmente, el mantenimiento de los contactos y las interacciones sociales favorece también una oportunidad de desconexión en el caso de exceso de preocupaciones, ya que el intercambio de puntos de vista usualmente permite adoptar una perspectiva más amplia sobre aquello que pensamos de manera individual.

 

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