ENTREVISTA: “HABLEMOS DE FOBIA SOCIAL”

Una vez más, un honor y un placer colaborar realizando entrevistas para contribuir en las investigaciones académicas del alumnado, en este caso de 2º de Bachillerato. En esta ocasión abordamos el fenómeno de la Fobia Social.

Photo by Matheus Bertelli on Pexels.com

1 – ¿Qué es el trastorno de ansiedad social o fobia social?

La fobia social, según se describe en el manual de referencia de los trastornos mentales, el DSM-5, es un trastorno de ansiedad en el que la persona experimenta un miedo intenso, persistente y desproporcionado a ser evaluado negativamente por otras personas. Este miedo puede ocurrir en situaciones como las interacciones sociales, pero también al sentirse observado o al ser el centro de atención en un contexto concreto. El miedo extremo sufrido puede acompañarse de ataques de ansiedad y combinarse con sentimientos de vergüenza o humillación muy intensos, por lo que el individuo tiende a evitar exponerse a estas situaciones con un carácter cada vez más recurrente. Esta problemática tiene como consecuencia una interferencia negativa en el desempeño vital y en las distintas áreas personales. El individuo va desarrollando lo que se denomina ansiedad anticipatoria, que se refiere al malestar generado por la expectativa de que algo adverso va a ocurrir en el futuro.

2 – ¿Cuáles son los signos y síntomas principales?

Los criterios diagnósticos recogidos en el DSM-5 incluyen los siguientes aspectos esenciales: ocurrencia de una respuesta intensa de miedo ante las situaciones sociales; temor extremo a sentir que su conducta es negativamente evaluada y a los síntomas de ansiedad que experimenta en esas situaciones, que pueden conllevar humillación o rechazo social; la exposición a dichas situaciones sociales provoca un nivel muy elevado de ansiedad, desproporcionado a la situación real; los síntomas presentan una duración mínima de 6 meses; el malestar interfiere perjudicialmente en las distintas áreas personales del individuo; deben descartarse otras afecciones médicas o psicológicas más graves, así como el consumo de sustancias como causas de los síntomas.

3 – ¿La timidez puede llegar a ser un síntoma de la fobia social?

La timidez en sí misma no deviene un criterio diagnóstico para la fobia social. Digamos que la interferencia negativa generada en el individuo en el caso de esta última es mucho más extensa que la provocada por un carácter tímido. La timidez es más bien una sensación de malestar moderado o cierta inhibición ante la presencia de otras personas, donde tampoco se da tanto grado de evitación de las situaciones sociales como en la fobia social. Sin embargo, el rasgo timidez puede devenir un factor de predisposición a la fobia social si se dan otros factores o el individuo experimenta otras vivencias como por ejemplo: vulnerabilidad biológica de tipo ansioso; estilos educativos parentales sobreprotectores o muy exigentes; ausencia de aprendizaje de un repertorio suficiente de habilidades sociales por defecto de práctica o exposición en las primeras etapas vitales; vivencia de experiencias negativas vinculadas a las situaciones sociales; errores en el estilo cognitivo por el cual se interpretan como amenazas situaciones no peligrosas, etc.

4- ¿Sufren dolor físico las personas que padecen fobia social?

Como comentaba anteriormente, el excesivo miedo que siente la persona al exponerse a este tipo de situaciones puede conllevar la experiencia de un ataque de pánico o crisis de ansiedad. Un ataque de pánico se define como la ocurrencia abrupta en unos pocos minutos de un mínimo de cuatro síntomas fisiológicos (mareo, aumento de la temperatura corporal, dificultad para respirar, taquicardia, vértigo, sensación de pérdida de control, etc.) y que va acompañado de un intenso miedo y sensación de peligro inminente, debido al cual la persona siente el impulso de escapar.

5 – Se ven diferentes al resto de personas? ¿Dejan de valorarse a sí mismos?

Uno de los factores mencionados anteriormente como predisponentes a la FS se corresponde con un estilo educativo represivo, crítico o sopreprotector. Esto impide que los hijos desarrollen un tipo de vínculo seguro con los progenitores y, más probablemente como consecuencia, con el resto de personas de su entorno. Esta problemática inhibe el aprendizaje de un repertorio comportamental adecuado a la hora de interactuar, dificulta que las relaciones sean satisfactorias, etc. La consecuencia de todo ello es un sentimiento de baja confianza y seguridad en uno mismo, lo cual se relaciona con el desarrollo de una elevada necesidad de aprobación por parte de los demás. Por ello, este tipo de personas son muy sensibles al escrutinio ajeno y a sentirse constantemente evaluadas por los demás.

Otro aspecto que merma el nivel de autoestima y autoconcepto en los fóbicos sociales recae en el hecho de percibirse como poco competentes a la hora de afrontar las situaciones sociales, por lo que desarrollan cierto sentido de inferioridad. Además, relacionado con lo último, suelen presentar un estilo cognitivo distorsionado e irracional que hace magnificar los detalles negativos de la propia actuación o de la reacción de los demás ante esta y minimizar aquellos fenómenos neutros o favorables. Así, suelen presentar una actitud muy autocrítica y autoexigente en muchos casos, junto con un estilo de afrontamiento más bien pasivo.

6 – ¿Qué causa la fobia social?

Los factores que se han demostrado relacionados a la causa de la FS se dividen en aspectos genéticos, aspectos temperamentales, vivencia de experiencias vitales adversas y desarrollo de estilos cognitivos poco adaptativos.

Entre las causas de tipo biológico se ha demostrado un porcentaje de mayor ocurrencia de la FS en gemelos monocigóticos (gemelos idénticos) que entre los dicigóticos (mellizos) y en parientes de primer grado. Sin embargo, no parece haber un consenso firme sobre la existencia de un porcentaje concreto de trasmisión genética en la FS. Por otra parte, en las personas que padecen fobia social puede ser más frecuente un umbral más bajo de activación nerviosa y una mayor dificultad para desactivar este tipo de mecanismo, por lo que su estado habitual suele ser de mayor inquietud, vigilancia, nerviosismo, etc.

Estos factores internos pueden combinarse con factores ambientales como los mencionados anteriormente: estilos parentales sobreprotectores, presencia de depresión o trastornos de ansiedad en los padres, falta de modelos adecuados a partir de los que aprender habilidades sociales eficaces, aislamiento como consecuencia del auge de las interacciones mediante las nuevas tecnologías, presencia de algún defecto físico, experiencias traumáticas en el área social, existencia de eventos estresantes vitales o cambios significativos (enfermedades, divorcio de los padres, maltrato parental, etc.), trasmisión de información amenazante donde se le atribuye un significado adverso a datos que no lo son, interiorización de un sistema de creencias disfuncional, etc.

La FS usualmente es la consecuencia de la combinación entre factores de vulnerabilidad interna y los factores precipitantes de tipo ambiental, como sucede en la mayoría de los trastornos mentales.

7 – Las personas que piden ayuda, ¿cuándo se dan cuenta que la necesitan?

Las personas con FS suelen disponer de un significativo nivel de conciencia de su problemática, aunque por otra parte, les cuesta mucho venir a consulta precisamente por el objeto de su miedo: el hecho de tener que expresarse y recibir una valoración negativa por parte del profesional.

8 – ¿Cómo se puede ayudar a una persona que la sufre? ¿Qué es más recomendable: psicoterapia, grupos de apoyo, medicación, etc., ¿puede ser una combinación de distintas intervenciones?

La intervención psicológica que mayor evidencia científica ha obtenido hasta la actualidad es la terapia psicológica de exposición (especialmente en vivo, aunque también se ha probado la eficacia de otras modalidades como la exposición en imaginación) o la intervención combinada de exposición con técnicas de reestructuración cognitiva. En la exposición, la persona debe afrontar de forma gradual las situaciones temidas de menor a mayor dificultad. En la reestructuración cognitiva, se entrena a la persona a identificar sus pensamientos distorsionados y creencias sesgadas y a sustituirlos por un estilo de pensamiento más racional y realista. Estos tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales gozan de  mayor índice de eficacia que los tratamientos farmacológicos, sobre todo a largo plazo.

9 – Consideras que la pandemia o el confinamiento ha agravado los síntomas de los que ya sufren fobia social?

Desde mi punto de vista, acorde a lo observado en el tipo de casos con los que he trabajado en los últimos meses desde el inicio de la pandemia, he constatado un aumento de casos de trastornos de ansiedad en general, como pueden ser fobias, trastornos de pánico y agorafobia, trastornos obsesivo-compulsivos, ansiedad generalizada, etc. Estos últimos meses se ha incrementado la ocurrencia de factores estresores que precipitan el desarrollo de mayor psicopatología. Además, otro fenómeno que también se está dando es la dificultad en retomar las interacciones sociales después del primer periodo de confinamiento entre los meses de marzo y mayo. Parece que la disminución de la habituación a las interacciones sociales está provocando que los individuos perciban estas situaciones como más anómalas, extrañas, amenazantes. Y, como he comentado anteriormente, este es uno de los múltiples factores que pueden contribuir al desarrollo de la FS.

10 – Y por último, relacionado con la situación de pandemia actual, ¿consideras que el miedo al contagio puede derivar en una nueva fobia?

En la actualidad ya existen diversas psicopatologías relativas al ámbito de la salud o al contagio como por ejemplo el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de hipocondría o el de fobia a la salud, estos dos últimos entendiéndose como conceptos distintos que no deben confundirse. Mientras que la hipocondría hace referencia al miedo intenso a padecer una enfermedad, la fobia a la salud se describe como el temor extremo a contraer una enfermedad. Considerando esto, opino que la aparición de esta pandemia tan grave, está causando muy diversas problemáticas en la sociedad mundial y no solo a nivel sanitario, sino también a nivel económico, a nivel político, a nivel social, etc. Ello está conllevando ya una mayor incidencia de las psicopatologías ya existentes, aunque no es descartable que pudieran aparecer otras nuevas.

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