EL CONCEPTO DE MEMORIA: DEFINICIÓN, TIPOS Y ESTRATEGIAS PARA POTENCIARLA

Autora: Laura García, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez -Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)

¿Qué es la memoria humana y para qué sirve?

La memoria se puede definir como la capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente. Es decir, esta capacidad es la que permite recordar hechos, ideas, sensaciones, relaciones entre conceptos y todo tipo de estímulos ocurridos en el pasado.

Aunque el hipocampo es la estructura cerebral más relacionada con la memoria, no es posible localizar los recuerdos en un punto concreto del cerebro, sino que está implicada una gran cantidad de áreas cerebrales. Además, esta capacidad es una de las funciones cognitivas más comúnmente afectadas por la edad. Afortunadamente, la memoria puede ser entrenada mediante estimulación cognitiva y diversos tipos de juegos mentales.

Tipos de memoria

Como ya se puede intuir por la propia definición, esta deviene una función cognitiva extremadamente compleja. No solo implica una gran cantidad de estructuras cerebrales, sino que también actúa en la mayoría de situaciones cotidianas. Por esto, se han creado diferentes teorías y divisiones acerca de esta habilidad cognitiva. Se pueden dividir los tipos de memoria en función de diferentes criterios:

  • En función del tiempo que permanece la información en el sistema: En este caso existe la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo y  la memoria a largo plazo. La memoria sensorial retendría la información durante un par de segundos, mientras que, en el polo opuesto, la memoria a largo plazo puede almacenar la información durante un tiempo prácticamente ilimitado. Todos estos tipos de memoria trabajan de manera coordinada para que el sistema funcione correctamente. La memoria a corto plazo (MCP) se puede definir como el mecanismo de memoria que permite retener una cantidad limitada de información durante un periodo corto de tiempo. La memoria a corto plazo retiene temporalmente la información procesada, tanto si luego se desvanece, como si después pasa a la memoria a largo plazo. Así, esta tiene dos propiedades principales: una capacidad limitada y una duración finita. La memoria de trabajo (MT), también conocida como memoria operativa, se puede definir como el conjunto de procesos que nos permiten el almacenamiento y manipulación temporal de la información para la realización de tareas cognitivas complejas como la comprensión del lenguaje, la lectura, las habilidades matemáticas, el aprendizaje o el razonamiento. La memoria de trabajo es un tipo de memoria a corto plazo. La memoria a largo plazo (MLP) se puede definir como el mecanismo cerebral que permite codificar y retener una cantidad prácticamente ilimitada de información durante un periodo largo de tiempo. Los recuerdos almacenados en la memoria a largo plazo pueden durar desde unos segundos hasta varios años.
  • En función del tipo de información recibida: la memoria verbal se encarga de retener información con contenido verbal (datos en lenguaje escrito u oral), mientras que la memoria no verbal es la que maneja el resto de información (imágenes, sonidos, sensaciones, etc.).
  • En función del órgano sensorial empleado: dependiendo del sentido estimulado, se diferencia entre la memoria visual (visión), memoria auditiva (audición), memoria olfativa (olfato), memoria gustativa (gusto) y memoria háptica (tacto).
  • Otra forma de clasificar los recuerdos se efectúa en función del tema del recuerdo y del nivel de consciencia de este. La memoria explícita, también denominada memoria declarativa, consta del tipo de recuerdos que se viven de forma consciente. Algunos de estos recuerdos son hechos o «conocimiento general», como cuál es la capital de Portugal (Lisboa) o la cantidad de cartas en una baraja española (40). Otros son acontecimientos vividos en el pasado, como un cumpleaños de la infancia. La memoria implícita, también denominada memoria no declarativa, se construye de forma inconsciente. Incluye recuerdos procedimentales que el propio cuerpo utiliza para recordar destrezas aprendida, como tocar un instrumento o montar en bicicleta. Los recuerdos implícitos también pueden moldear las respuestas inconscientes a nivel corporal, como salivar al ver un alimento apetecible o el estado de tensión al percibir un estímulo amenazante.  

Fases de la memoria: el aprendizaje y el recuerdo

Aunque sea para recordar eventos recientes, ( más accesibles a la propia memoria)  el cerebro debe llevar a cabo una serie de complejos procesos cognitivos. Cada proceso es necesario para acceder a dichos recuerdos. De hecho, un fallo en cualquiera de estos procesos, impediría recordar la información. Dichas etapas son las siguientes:

  • Atención: La atención requiere alerta y activación. Tiene la finalidad de mantener la concentración en el tiempo (atención sostenida), resistir a interferencias (atención selectiva) y ser capaz de focalizar los recursos atencionales (atención dividida y alternante) y permite la entrada de información nueva.
  • Codificación: En esta fase se incorpora al sistema de memoria, mediante la percepción, la información que más adelante se podrá recordar. Por ejemplo, cuando una persona se presenta y dice su nombre se necesita prestar atención para realizar la codificación.
  • Almacenamiento: Para que la información sea duradera, se almacena en el sistema de memoria. En el ejemplo anterior, se diría que el nombre de la persona se ha asociado a su cara o a otros datos particulares que permiten identificar al individuo.
  • Recuperación: Cuando se necesita una información pasada, se accede  al recuerdo almacenado y se recupera. Siguiendo con el ejemplo comentado, se recuperaría el nombre de esta persona al volver a coincidir con ella en el futuro.

¿Cómo se puede medir y evaluar el estado de la propia memoria?

Medir el estado de la memoria es de gran utilidad, pues tiene repercusiones importantes en ámbitos académicos (por ejemplo, para saber si un niño va a tener dificultades para aprender el contenido de las asignaturas o si necesita algún tipo de ayuda adicional), en ámbitos clínicos (a fin de saber si los pacientes pueden recordar qué medicación deben tomar, o si se pueden desenvolver en su entorno personal sin asistencia), en ámbitos laborales (para saber si una persona va a ser capaz de desempeñar un puesto de trabajo concreto) y también en el día a día. Mediante una completa evaluación neuropsicológica se puede medir de una forma eficaz y fiable la memoria y otras habilidades cognitivas. 

Rehabilitar, mejorar y estimular la memoria

Todas las habilidades cognitivas, incluidas la memoria, pueden ser entrenadas para mejorar su rendimiento. 

La plasticidad cerebral es la base de la rehabilitación de la memoria y de las demás capacidades cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de las funciones que dependen de éstos. De modo que, si se ejercita frecuentemente la memoria, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en esta capacidad se verán fortalecidas.

Es imprescindible llevar a cabo un entrenamiento constante y apropiado para mejorar la memoria. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

Orientaciones concretas para potenciar la memoria

  1. Dormir bien
  2. Mantenerse lo más relajado posible
  3. Seguir una dieta saludable
  4. Mantener un buen equilibrio entre el área profesional y la personal 
  5. Reir a menudo
  6. Entrenar al cerebro: aprender algo nuevo, hacer actividades que supongan retos mentales: sopas de letras, brain gym, sudokus, juegos de mesa donde la estrategia sea la base, crucigramas, etc. 
  7. Realizar ejercicio físico con regularidad 
  8. Establecer una organización en la priorización de tareas pendientes 
  9. Forzar a la memoria a recordar datos concretos diáriamente 

Referencias bibliográficas

Álvarez, Miguel Ángel; L. Manzanero, Antonio (2015). La memoria humana: Aportaciones desde la neurociencia cognitiva. Ediciones pirámide.

Aparicio, Juan José; Rodríguez Moneo, María (2015). El aprendizaje humano y la memoria: Una visión integrada y su correlato neurofisiológico. Grupo anaya publicaciones generales.

Kahneman, Daniel (2013). Pensar rápido, pensar despacio. Editorial Debolsillo. 

2 comentarios en “EL CONCEPTO DE MEMORIA: DEFINICIÓN, TIPOS Y ESTRATEGIAS PARA POTENCIARLA

  1. Adrián Ñawi Yucra 10 julio, 2022 — 10:35 pm

    Buen domingo Elisabet… Gracias por los diferentes artículos que nos compartes y estoy muy agradecido. Quiero saber algo de neurociencia o mas exactamente la neuroeducación. Saber por ejemplo cuando se el aprendizaje, tan solo por el sinapsis del flujo de trasmisión neurofísico químico? o cuando mas interconexión neuronal se tiene y ésta se refuerza entonces se da el aprendizaje a corto plazo y luego quizás a largo plazo?

    Gracias Elisabet . Saludos desde Lima Perú. Adrian Ñawi ________________________________

    Me gusta

    1. Buenos días Adrián, estás en lo cierto. En un primer momento el aprendizaje pasa por la conexión neuronal a nivel químico, para que se produzca la codificación o procesamiento de esa nueva información recibida. Posteriormente, mediante la repetición o la práctica de ese estímulo se consolida el almacenamiento y se facilita la recuperación de dicha información en un futuro. Gracias por tu comentario, saludos.

      Me gusta

Responder a Adrián Ñawi Yucra Cancelar la respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close